DRM en ebooks, ¿protección o freno a los ingresos?

¿Alguna vez has comprado un ebook ue sólo permitía ser leído en una app o dispositivo concreto? Esto se debe al uso de DRM, un sistema de protección de contenidos que evita que puedas mover ese libro a otros dispositivos. Por definición, DRM es cualquier tecnología que permite a los editores construir un producto electrónico limitando el uso que podemos hacer de dicho contenido.

En el mundo del ebook, es muy habitual que esa limitación se traduzca en que sólo permite leer el contenido en un dispositivo. El DRM está diseñado para evitar que los compradores compartan el libro comprado con otros usuarios.

¿Por qué se usa el DRM?

Aquí hay que ponerse durante un momento en la piel del editor. Para el autor y para la editorial lanzar un nuevo libro supone una inversión importante de dinero y de tiempo. Es por tanto normal que traten de evitar la piratería en la medida de lo posible. DRM es un sistema que les da la opción de imponer una serie de restricciones a los usuarios. En definitiva, que limita el uso que el cliente hará del ebook que acaba de comprar. No permite cambiar el libro electrónico de formato, ni enviarlo a otros dispositivos.

¿Cómo afecta el DRM al usuario?

Desde la llegada del formato ebook al mundo de la literatura, los editores han querido evitar que la piratería se extienda. Han usado DRM para garantizarse un ingreso por cada ebook que el usuario compra. Con DRM cada libro que compras y que tiene este sistema, garantiza que sólo lo usarás de la manera que el editor ha designado. DRM también limita la experiencia de usuario. El cliente no puede enviar ese libro digital (por el que ya ha pagado) a otro dispositivo.

Un ejemplo claro es que un libro comprado en la tienda de Amazon para un Kindle, no es compatible con su lectura en la app para móviles de Nook. DRM protege el contenido, pero al mismo tiempo causa problemas al cliente, que tras pagar por el ebook se ve en situaciones complicadas para leer con tranquilidad.

El mundo del ebook está viendo cómo se repite la misma historia que con la llegada y popularización de la música en formato mp3. Napster se hizo muy popular precisamente porque daba al usuario la libertad de descargar música y usarla dónde y cómo quería.

Ya había tiendas de música en mp3 con DRM. Pero precisamente el DRM no dejaba al cliente escuchar la música en el dispositivo que quisiera. Al final el camino más sencillo era olvidarse de las tiendas online y su DRM y descargar directamente una versión "pirata" de los archivos. ¿Es posible que algo similar esté ocurriendo con las editoriales y los ebooks?

Un estudio de ARS Technica pone el dedo en la llaga. Según sus datos, quitar las protecciones DRM incrementa las ventas. A pesar de que al quitar el DRM el cliente es libre de usar los archivos en otros dispositivos, y hasta de compartir los archivos con sus conocidos.

Pese a ello, las ventas suben si la tienda se decanta por vender sin DRM.

El usuario lo que desea es un servicio cómodo. Y el DRM no es cómodo. Molesta al cliente.

Las editoriales se enfrentan hoy al enorme desafío de mantener el equilibrio entre proteger sus obras, y dar facilidades al cliente. Incorporar protección DRM hace enfadar al cliente, le da dolores de cabeza y al final esa persona termina buscando alternativas más cómodas y sencillas. En este caso: las descargas "no autorizadas".

¿Hay alternativas al DRM?

Un camino alternativo es utilizar las llamadas "marcas de agua". Este sistema incorpora al ebook los datos del comprador. Si el comprador comparte online los ebooks, se verá claramente quién es la persona responsable de la filtración. Es de suponer que este tipo de medidas frenen la tentación de compartir los archivos. Al mismo tiempo, no supone ninguna limitación para el comprador legítimo. Tendrá la opción de leer su ebook en la app o el ereader que desee, sin tener que soportar molestas trabas.

Otras posibles alternativas se inspiran en servicios de streaming como Spotify o Pandora. En el mundo del ebook se han traducido en la aparición de servicios de suscripción. El ebook no se compra de manera individual. Lo que el cliente adquiere es una suscripción que le da derecho a leer una cantidad determinada de libros o revistas. A nivel técnico funcionan de una manera diferente, y los archivos no son tan sencillos de compartir. Y al mismo tiempo el sistema asegura ingresos recurrentes, al ser una suscripción mensual.